Archivo: The Conversation

La malaria es una enfermedad humana que representa una de las mayores causas de pobreza y muerte en países en desarrollo.

Los sueños y refugios mentales ante el problema fatal de la muerte pasaban por la religión. Hoy, la tecnología parece ser ese espacio de esperanza.

El 9 de abril de 2019 nacía en Grecia una criatura engendrada mediante una técnica denominada transferencia mitocondrial, bautizada en los medios como “niño con tres padres”.

El pasado mes de noviembre de 2018, un investigador chino, He Jiankui, anunció el nacimiento de los primeros seres humanos modificados genéticamente en su estado embrionario; dos gemelas, Lulu y Nana. La forma profundamente contraria a la ética en que transcurrió su experimento generó una condena firme desde todos los ámbitos.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) evalúa las publicaciones especializadas sobre este amenazante fenómeno global y divulga sus evaluaciones a través de informes periódicos. Los cinco informes ya publicados (1990, 1995, 2001, 2007 y 2014) constituyen el principal recurso global del que disponen los gobiernos para la acción política.

Lo que hace que la Historia rime, por supuesto, es la naturaleza humana, inalterable. Siempre los mismos temores, los mismos anhelos, idénticas necesidades, pasiones y vicios.

Los defensores de la nuclear exponen las ventajas económicas, sus aportaciones a la seguridad de suministro y su papel como única tecnología capaz de generar electricidad libre de emisiones (CO₂) sin depender de las condiciones climatológicas. Sin embargo, la cobertura mediática de sus beneficios es mucho menor que la que se da a sus riesgos.

En algunos estudios epidemiológicos, especialmente en países anglosajones, consumir una o dos copas al día se asociaba con menor mortalidad, porque se reducían las muertes por enfermedad cardiovascular. No obstante, se ha cuestionado recientemente la calidad de estos estudios por diversos problemas metodológicos.

Según una encuesta del Eurobarómetro de 2014, el 77% de los consumidores de la Unión Europea (UE) prefieren reparar sus productos que comprarlos nuevos, pero al final tienen que reemplazarlos o desecharlos porque están desengañados por el coste de las reparaciones y el servicio postventa.

Desde 2015, la Comisión Europea anda tras la pista de las mieles adulteradas. Ahora, Europa estudia prohibir un edulcorante elaborado con mieles de origen chino por su contenido en grayanotoxina, el componente tóxico de las llamadas “mieles locas”. En dosis altas afecta al sistema nervioso central y produce confusión, agitación, delirio y amnesia. También puede causar un síndrome colinérgico cuyos efectos, muy parecidos a los que produce la ingesta de la seta matamoscas Amanita muscaria, son bien conocidos desde hace miles de años.