Archives: Next

Un equipo de investigadores revisa la forma en que se realizan algunas reconstrucciones paleontológicas y propone métodos más científicos para representar a nuestros ancestros.

El estudio demostró que las sepias son capaces de retrasar una gratificación y esperar más tiempo para lograr una recompensa mejor

El sistema de la corriente del Golfo nunca había estado tan débil en los últimos mil años, según un nuevo estudio. El colapso de la circulación oceánica puede tener consecuencias catastróficas.

Un equipo de investigadores ha probado por primera vez experimentalmente la cohesión que produce en estos animales la existencia de otros grupos, algo que se creía netamente humano.

,

Los aborígenes de Australia pintaron este y otros animales en las cuevas de la región de Kimberley mucho antes de lo que se pensaba, según las nuevas dataciones.

El aterrizaje del “rover” Perseverance en Marte supone un hito de precisión sin precedentes. El vehículo ha aterrizado muy cerca del centro de un círculo de 7×7 km, un área 300 veces más pequeña que la de las primeras misiones. ¿Cómo ha sido posible tal progresión?

,

Un nuevo trabajo demuestra que existe una gran variabilidad individual a la hora de emitir aerosoles y que está relacionada con el peso y la edad. El estudio muestra que un 20% de los individuos produce el 80% de los aerosoles, la misma proporción que se da en los supercontagiadores.

,

Una nueva simulación indica cuál pudo ser el origen y trayectoria de este objeto que impactó contra la Tierra hace 66 millones de años. De ser cierto, el riesgo de este tipo de impactos sería mayor.

Investigadores alemanes han descubierto que en las aguas del Mar del Norte hasta un 80% de esta contaminación procede de la pintura de los grandes cargueros, algo que se desconocía hasta ahora.

Para las especies oceánicas, los seres humanos somos como ese vecino que pone la música a toda pastilla hasta las 5 de la madrugada… cada día de la semana. Nuestra actividad ha modificado por completo el paisaje sonoro del mar y ha alterado la vida de centenares de especies marinas. Tanto, que en algunas zonas del planeta como el Mar del Norte el ruido antropogénico puede llegar a ser ensordecedor: al trasiego constante del tráfico marítimo o las plataformas petrolíferas se suman las explosiones de bombas de la Segunda Guerra Mundial que quedaron en el lecho oceánico y que la pesca de arrastre activa a menudo por accidente. “En esta zona hay explosiones marinas prácticamente a diario”, explica el biólogo español Carlos Duarte, quien publica este jueves en la revista Science una completa revisión de la literatura científica sobre el ruido oceánico. “Explosiones fortuitas, producidas por bombas arrastradas por las redes, que se suman a todo el resto del ruido de origen humano”.